"El 43% de los españoles pasa de los libros" y "El 88,2% de los niños entre 10 y 13 años lee habitualmente y el mercado crece para ellos".
Está claro, después de leer estos dos artículos, que el hábito de lectura es inversamente proporcional a la edad, es decir, a más edad, menos hábito. Entonces aquí llega la gran discusión, ¿ a quién echar la "culpa"?
Somos muy propensos, todos los agentes de la sociedad, padres, profesores, etc., a pasarnos la pelota unos a otros.
En mi opinión un problema o una dificultad, casi podría afirmar rotundamente, que nunca tiene una única causa, y en este caso en particular, creo que tampoco.
Según el artículo que nos habla del hábito de lectura que tienen nuestros niños (algo que me ha sorprendido bastante) éstos se llevan la palma en cuanto a lectura, incluido el número de ejemplares al año. Entonces suponemos que en su trayectoria educativa hasta el momento han tenido una buena formación lectora. Pero entonces ¿por qué esto cambia en la adolescencia? y peor ¿por qué va decreciendo progresivamente según alcanzamos edades más adultas?
Claramente creo que sobre este tema no tenemos muy claras nuestras responsabilidades. En casa queremos que los profes hagan que nuestros hijos se enamoren de la lectura, aunque nosotros no leamos muy a menudo, sabemos que es importante que nuestros hijos lean. Y en la escuela, aunque trabajamos mucho la lectura, no sé si nos da mucho tiempo a intentar que nuestros alumnos disfruten de ella o simplemente saber si ésta despierta mayor o menor interés en nuestros discentes.
Además, en la sociedad la lectura no está muy normalizada, sí vemos a gente en el tren o metro leyendo y lo admiramos, incluso algunos pensamos, el próximo día me traigo un libro y leo yo también, joe, me gusta, porque no lo hago nunca...
Pero no facilitamos la lectura. No enseñamos a los niños o a los mayores, casi mejor, a conocer qué bibliotecas municipales o librerías tienen en su entorno, ni creamos salas de lectura en diferentes lugares de la vida cotidiana, ni facilitamos o publicitamos el acceso a la lectura. Aunque afortunadamente, esto va cambiando, pues ya tenemos autobuses-bibliotecas en las ciudades, puestos de préstamo de libros en el metro, etc. Menos mal...
Pero me sigue sorprendiendo que los datos nos muestren que a mayor edad menos lectura, y es que cuando uno se va haciendo más mayor es cuando más tiempo tiene, entonces no puedo comprender la razón por la que no se cumple, y espero, sinceramente, que lo que hoy en día vemos en nuestros niños, sea consecuencia de la labor de la escuela y de la familia, que comenzamos a dar más importancia al leer libros, y que los que ahora son más mayores no tuvieron todos estos medios ni esta iniciación a la lectura.
Aún así, debemos tomarnos el tema muy en serio, y empezar dando ejemplo, y coger mañana mismo ese libro y comenzar a leerlo para volver a sentir ese maravilloso placer que es leer.
Y así, y quizá solamente así, poder transmitir, mucho mejor, ese amor a la lectura, que nadie podemos imponer y que debe sentirse en uno mismo.
Mucho ánimo y esperanza.
Somos muy propensos, todos los agentes de la sociedad, padres, profesores, etc., a pasarnos la pelota unos a otros.
En mi opinión un problema o una dificultad, casi podría afirmar rotundamente, que nunca tiene una única causa, y en este caso en particular, creo que tampoco.
Según el artículo que nos habla del hábito de lectura que tienen nuestros niños (algo que me ha sorprendido bastante) éstos se llevan la palma en cuanto a lectura, incluido el número de ejemplares al año. Entonces suponemos que en su trayectoria educativa hasta el momento han tenido una buena formación lectora. Pero entonces ¿por qué esto cambia en la adolescencia? y peor ¿por qué va decreciendo progresivamente según alcanzamos edades más adultas?
Claramente creo que sobre este tema no tenemos muy claras nuestras responsabilidades. En casa queremos que los profes hagan que nuestros hijos se enamoren de la lectura, aunque nosotros no leamos muy a menudo, sabemos que es importante que nuestros hijos lean. Y en la escuela, aunque trabajamos mucho la lectura, no sé si nos da mucho tiempo a intentar que nuestros alumnos disfruten de ella o simplemente saber si ésta despierta mayor o menor interés en nuestros discentes.
Además, en la sociedad la lectura no está muy normalizada, sí vemos a gente en el tren o metro leyendo y lo admiramos, incluso algunos pensamos, el próximo día me traigo un libro y leo yo también, joe, me gusta, porque no lo hago nunca...
Pero no facilitamos la lectura. No enseñamos a los niños o a los mayores, casi mejor, a conocer qué bibliotecas municipales o librerías tienen en su entorno, ni creamos salas de lectura en diferentes lugares de la vida cotidiana, ni facilitamos o publicitamos el acceso a la lectura. Aunque afortunadamente, esto va cambiando, pues ya tenemos autobuses-bibliotecas en las ciudades, puestos de préstamo de libros en el metro, etc. Menos mal...
Pero me sigue sorprendiendo que los datos nos muestren que a mayor edad menos lectura, y es que cuando uno se va haciendo más mayor es cuando más tiempo tiene, entonces no puedo comprender la razón por la que no se cumple, y espero, sinceramente, que lo que hoy en día vemos en nuestros niños, sea consecuencia de la labor de la escuela y de la familia, que comenzamos a dar más importancia al leer libros, y que los que ahora son más mayores no tuvieron todos estos medios ni esta iniciación a la lectura.
Aún así, debemos tomarnos el tema muy en serio, y empezar dando ejemplo, y coger mañana mismo ese libro y comenzar a leerlo para volver a sentir ese maravilloso placer que es leer.
Y así, y quizá solamente así, poder transmitir, mucho mejor, ese amor a la lectura, que nadie podemos imponer y que debe sentirse en uno mismo.
Mucho ánimo y esperanza.
Marjo

2 comentarios:
La respuesta a por qué te sorprenden estos datos puede estar debajo de algo que tú misma mencionas: las bibliotecas. Si te fijas en los artículos una razón podría ser que lo que estén teniendo en cuenta sean los libros que se venden y no tanto los que realmente se leen. Algunas compañeras comentaban en clase durante el debate que es posible que a los niños se les regale libros pero eso no asegura que los lean. Tal vez, también es más habitual en los adultos la visita a las bibliotecas o el préstamo de libros este amigos,... no sé, podría ser una posible razón.
Si entendemos que los datos son tal y como nos los presentan podrías plantearte ¿por qué se reduce el hábito en la adolescencia?
Muchas gracias por esa apreciación, es verdad que el artículo se refiere a ventas de libros y no a que se lean en realidad, no había pensado en ello y es muy cierto. También los adultos utilizamos más las bibliotecas, no lo suficiente, otros países las utilizan mucho más y con mucha más normalidad, pero igualmente compramos libros y no se sabe si se leen en realidad. Creo que por datos de ventas no se puede anallizar la situación lectora de ua capa de edad o de un país. Hay otras formas mucho más eficaces, quizá una encuesta a gran escala, aunque muchas veces dudo también de su forma de realización. Con los niños es fácil, sabemos qué niño de nuestra clase lee en casa, salta a la vista, el tipo de familia, incluso se puede vislumbrar si sus padres leen.
La pregunta que me planteas, me la plantee yo y no es fácil de responder. En la adolescencia todo cambia, y muchas cosas se rechazan únicamente por la edad o la situación de rebeldía en que se encuentran. Además creo que, igualmente que los autores de libros infantiles hablan de lo exigente que es el público infantil y continuamente están creando historias adaptadas a la edad y a las características de los niños de hoy en día, con el público adolescente no ocurre lo mismo. No han cambiado mucho los libros para adolescentes y en los centros el intento es nefasto.
Muchas veces he intentado comprar un libro interesante, que anime a la lectura, a adolescentes y no es una tarea fácil. De hecho, en una ocasión, en una librería una señora me pidió que le recomendara un libro para una chica de catorce años y aunque busqué con ella en las estanterías, no había mucho interesante que elegir. Incluso yo en mi adolescencia leía menos, no se la razón, pero de los libros que leí en esa época sólo me gustó o recuerdo que me gustara uno.
En definitiva, creo que el problema siempre va en torno a lo mismo, el dinero. Las editoriales gastan mucho en competir en libros infantiles porque se venden bien, todo padre quiere que su hijo lea y parece que cuando es pequeño se puede intentar, pero luego si no "cuaja" lo abandonamos y por eso no interesa crear libros buenos para adolescentes, y además cre que también porque es mucho más complicado crearlos, por la complejidad de la etapa en la que se encuentran los chicos, llegar a ellos es más difícil.
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